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Me lancé al vacío

Era una noche fría y solitaria. Estaba caminando con apresurada distracción hacía el horizonte de lo ordinario y cotidiano. No me daba cuenta de lo vulnerable que era. Tampoco de la brisa, congelando la forma esquelética de mi cuerpo. Apenas me daba cuenta que no estaba viviendo. Estaba muriendo.

 

De repente, desperté y frente a mí, una sombra comenzaba a formarse como un remolino de viento. Entré en pánico y comencé a correr. No me importó pasar por encima de las rocas puntiagudas o de las espinas de las ramas a semejante velocidad. Ni siquiera el hecho de que no tenía la menor idea hacía donde iba. La única cosa en mi cabeza, era escapar.

 

Todo iba muy bien. Creí que iba por buen camino. Me aseguré que estaba avanzando y que la sombra glacial, se desvanecía a cada paso que daba. Sin embargo, me detuve al borde de un abismo.

 

Mientras recuperaba mi aliento, noté que al otro lado, los rayos del Sol brillaban con resplandor. No me tomó siquiera un segundo para entender que si llegaba hasta él, la sombra desaparecería por completo y me pregunté:

 

-¿Cómo puedo llegar al otro lado del abismo?

 

Lo único que se interponía entre el Sol y yo, era el abismo. No había otra ruta, otro atajo, ni otra forma de llegar más que lanzarme al vacío.

Así que, sin tener la mínima idea de lo que ocurriría ni lo que habría en el fondo…me lancé al abismo.

Esta no es una historia trágica. Al contrario, es la historia de un nuevo comienzo.

A veces cuando llegas a un callejón sin salida, debes volver atrás y elegir un camino distinto que te ayude a avanzar. Sin embargo, dar el primer paso no es fácil cuando se trata de hacer algo desconocido. Requiere de coraje y de mucha fe.

Mientras escribía El Gran Pequeño León, visualizaba que lo publicaría mediante una Casa Editorial (a lo tradicional). Añoré ese momento de terminar de escribirlo y posteriormente, se publicaría gracias al esfuerzo de mandar el manuscrito a las editoriales o a los concursos de escritura.

¡Vaya sorpresa la mía! Cuando meses atrás, es decir, a finales del 2017, me di cuenta que no gané un concurso al que había ingresado  y que por cinco meses estuve esperando noticias. Me quedé con el mal sabor de boca del fracaso y con una importante  pregunta: ¿Y ahora, qué hago?

El enfoque de una organización, no siempre es igual al de un artista.

Comencé a investigar y encontré a más escritores independientes con el mismo problema. Muchos de ellos, ya habían hecho hasta lo imposible para que alguna editorial se fijará en sus libros; pero ninguna parecía tener algún interés. Como escritores se planteaban la pregunta de si sus libros no eran lo, suficientemente, buenos para no ser aceptados. Pero no se trata de qué tan bueno es el libro. Simplemente, una Casa Editorial vela por sus propios intereses. El enfoque de una organización, no siempre es igual al de un artista y no podríamos culparlos, es cuestión de negocios.

Autoedición – Autopublicación

La solución que encontraron algunos de estos escritores para dar a conocer sus libros y sus historias, fue crear un blog. Así como lo acabas de leer, crear un blog. Antes no veía necesaria esta opción. Creí que no iba conmigo. Pero mientras más investigaba maneras de autoedición y autopublicación, sentí que no solo era necesaria…sino esencial.

Por eso, estoy aquí. Acabo de lanzarme al abismo sin saber hacía donde me llevará esto. Tengo fe que me llevara más lejos de lo que imaginé y que lograré más de lo que pude haber pedido. Solo debo ser paciente y que mientras trabaje con dedicación y amor-sobre todo con amor-las bendiciones, irán llegando sin presión y con naturalidad.

¿Qué hay de ustedes?¿En qué fase de sus vidas se encuentran?¿Han llegado, acaso, a la conclusión de que lo que están haciendo no los hace sentir realizados?¿O están a punto de emprender una aventura a un mundo desconocido y temen por lo que pueda suceder?

…if you never try, you’ll never know♫-Si nunca lo intentas, nunca lo sabrás, dice la letra de la canción de Coldplay-Fix you.

Cuánta verdad tiene esa frase. Sueles hacerte preguntas una y otra vez cuando estas a punto de tomar una decisión o un camino que jamás habías tomado y/o explorado-y más si se trata de algo que puede cambiar tú vida para bien. Pero por más que sobre-pienses sobre el asunto, menos sabrás las respuestas, más confundidos estarás y menos acción tomarás. A menos que lo intentes. A menos que te lances. Así, puedes averiguar bajo tú propia experiencia lo que sucederá y no hablarías de resultados basados en expectativas. Hablarías de resultados, basados en la realidad.

Por lo tanto, si hay alguna cosa que puedas y temes hacer, que de hacerla con mayor frecuencia y sin miedo a perder, mejorará tú vida…hazla. No te quedes en lo que puede suceder. Aventurate y al pasar el tiempo sabrás, al igual que yo, lo que sucedió.

Nos leemos en la próxima.

Con cariño AO